La descentralización es un calcetín al revés

Esta mañana había un calcetín que se “resistía” a ser encontrado por su dueño. Bueno en realidad es simbólico. Lo que quiero decir, es que a veces darle la vuelta a las cosas, (los calcetines en este caso) nos ayuda a encontrar lo que necesitamos.  Y como un calcetín del revés, funciona el Estado de las autonomías, provincias y ayuntamientos. Y es que considerar la descentralización como algo negativo, es un error. Quizás mejor pensamos que el calcetín está al revés. Verán lo que significa.

La descentralización sería el calcetín, pero está al revés porque ésta descentralización, se basa actualmente en los gastos, pero no en los ingresos (que provienen de alguna manera de impuestos estatales). Le damos la vuelta al calcetín, y en su imagen “natural” no vemos las costuras, los jirones,y se presenta como nuevo y dispuesto a proteger nuestros pies, ahora de barro. Para conseguir pies sólidos y de plomo inamovibles, necesita que le demos vuelta al calcetín (hemos dicho que era la descentralización), que la descentralización sea de ingresos y no de gastos.

Y es que los ingresos son el tronco, y que sean recaudados por los territorios sin necesidad de cesión de % sobre los tributos (como principal mecanismo de financiación de territorios) y con transferencias desde los PGE (aplicada para provincias, ayuntamientos) como actualmente ocurre, es una buena base reformadora del sistema de financiación de las autonomías (corresponsabilidad fiscal, se acuerdan??).

Mi calcetin riza el rizo y voy más allá, propongo la centralización de gastos ( significa que el Estado presupueste los gastos de cada CC.AA en función de los ingresos tributarios que las CC.AA han recaudado en sus territorios y realizada una previsión anual de ingresos estimados para el ejercicio entrante, podemos fijar adecuadamente el nivel de gasto autonómico).

A su vez, serían las CC.AA quienes presupuestarían a entes inferiores tales como provincias y/o ayuntamientos, y en este caso destinaría recursos presupuestarios autonómicos a las provincias y ayuntamientos (aquí la Comunidad Autónoma, actuaría como centralizadora de gastos y descentralizadora de ingresos, atribuyendo tributos recaudados por la CC.AA, a las provincias y/o ayuntamientos).

Las “luchas” localistas por la corresponsabilidad entre ingresos fiscales y transferencias recibidas del sistema de financiación en vigor por cada territorio desaparecería, y sólo haría falta establecer un fondo de cohesión  que se nutriría de un % fijo de ingresos recaudados por cada territorio, y  la cantidad de este fondo, se repartiría en orden inverso al ratio % ingresos tributarios/habitante (los territorios que menos consigan recaudar por habitante, serán más homogeneos al resto de territorio, por la compensación recibida por este fondo, y recibiría una cantidad equivalente hasta alcanzar la recaudación media nacional por  habitante). Si sobrase fondo, porque los territorios no necesitasen todo el fondo, para llegar a un nivel de recaudación media /habitante, se podría acumular para ejercicios venideros. La homogeneidad de servicios y una calidad “standard” de servicios quedaría garantizada en todos los territorios ya que todas partirían de recursos mínimos por habitantes garantizados por este fondo (la media del ratio a nivel nacional).

Por último a modo de cupo, podríamos fijar para todas las CC.AA,  este sistema de pago al Estado por los servicios del Estado en cada comunidad, igual que los territorios forales aplican en la actualidad. De paso resolvemos las desigualdades fiscales existentes por este “privilegios ancestrales”. Aquí sí , los ingresos y gastos presupuestarios, son los dos calcetines de la misma pareja. Un efecto colateral puede ser la reducción necesaria del tamaño del Estado, si se aplicará este sistema, y la eliminación de competencias que comparten con CC.AA podría ser un primer paso para ello.

 Al Estado podrían quedarle con este sistema propuesto en materia económica: la elaboración de presupuesto del Estado (en este caso con el dinero recibido del cupo autonómico como ingresos), competencias administrativas de supervisión presupuestaria autonómica y fiscal (inspección fiscal) y de servicios de naturaleza económica(como el sistema bancario, transporte, supervisión de sistema financiero, mercados financieros y legislativas aplicables como normativa básica a aplicar por CC.AA y transposición de directivas europeas.

Hemos resuelto de un plumazo el problema de la corresponsabilidad fiscal: ahora que los servicios no pueden ser financiados adecuadamente y se recortan servicios, quizás podemos decir que  los decisores de gastos e ingresos no son siempre la misma persona y provoca la no corresponsabilidad fiscal de sus gastos.

Y aplicado este sistema propuesto,  el Estado asignará gastos a cada CC.AA,  según los niveles de ingresos tributarios recaudados por territorio autonómico y su previsión para el ejercicio venidero. Los nacionalismos entonces con este mecanismo descentralizador de ingresos, ¿ tendrían sentido ya que cada territorio se hace dueño de su corresponsabilidad ?.

Este mecanismo nuevo de asignación de ingresos y gastos puede mejorar sensiblemente esta materia, y de paso ……….los niveles de deuda y de paso……….los intereses pagados por la deuda y de paso…….seguimos el argumento en sentido positivo, hasta donde ustedes quieran.En definitiva ,con este modelo descentralizador,  los ingresos pueden ser como los gastos, los dos calcetines de la misma pareja.

Repensar el sistema de descentralización implicaría redefinir competencias y estatutos, reducción del sector Público estatal, trabajo arduo sin duda.

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