activos financieros : el comodín del público


Buenas tardes, teniendo en cuenta los diferentes “públicos” que necesitan presentar sus números, destaco una partida “imprescindible” para que los números cuadren. Los diferentes usuarios, que emiten información contable, (fundalmente balances de empresas, cuentas públicas de la administración y balanza de pagos en la contabilidad nacional), se “apoyan” en en el concepto de activos financieros, puesto que es un buen comodín para equilibrar activo y pasivo, en cualquier estado contable. Puesto que es bien sabido, que si existen deficit patrimoniales de la actividad ordinaria (balances) o desequilibrios entre ingresos y gastos (presupuestos públicos) y necesidad de financiación cuando el ahorro nacional no cubre las expectativas (balanza de pagos), los activos financieros en los que “posiblemente” hayamos invertido, u hayamos obtenido en forma de liquidez,  nos equilibrará las cuentas, nada más lejos de la posterior realidad . El desempeño presupuestario, siempre será diferente puesto que son estados previsionales, y por definición la realidad siempre supera la ficción, y en economía claramente es constatable y se hace imprescindible que los activos financieros no sean los inicialmente previstos. Si la liquidez siempre es socorrida, y es un activo financiero para comprobar la solvencia a corto plazo, no digamos nada para estimar el saldo a final de año, y lo mismo con los ahorros nacionales en los que hemos invertido. A las pruebas me remito, el sobreendeudamiento extraordinario de los atropellos económicos que han ido ocurriendo en cáscada, debe ser cuadrado contablemente con la liquidez obtenida (activo financieros).

Es inevitable que sea así,  es imposible que sea de otra manera, puesto que las magnitudes financieras ( en el caso que nos ocupa, los activos financieros),  se generan de la actividad ordinaria , de los ingresos tributarios o de los niveles de ahorro nacional generado tras la generación de PIB en las balanza por cuenta corriente o de capital.

Y también es inevitable que sea así, por la dinámica administrativa de procesos como contratación (sobrecostes, concesiones administrativas infladas) que destrozan cualquier previsión inicial primero de pasivos financieros y de manera residual los activos financieros. Todos conocemos desviaciones presupuestarias, inversiones deficitarias que se esperaban (presupuestaban) de manera muy diferente a la realidad de los números.

Y también es inevitable por la legislación tributaria,que afecta claramente al nivel de activos financieros a final de un ejercicio, y los cambios impredecibles que como Parlamento que legisla, pueden producirse y de hecho la regulación fiscal en los últimos años, ha sido intensa y cambiante.

En resumen, podemos decir que los activos financieros son muy volátiles y difíciles de estimar a futuro ni siquiera con algún nivel de cercanía a la posterior realidad (puede ser mucho más favorable o mucho más desfavorable), más aún si son los mercados los árbitros de la magnitud final de un ejercicio.

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